viernes, febrero 10, 2006

El fondo y la forma

Descubrí, para mi tristeza, que la política se hace en la forma y no en el fondo. Los estrategas de campañas políticas se ocupan de las apariencias porque saben que así se ganan las elecciones. Puro mercadeo y publicidad.
Primero se convence, después se piensa.

viernes, febrero 03, 2006

Sobre política

Cuando escribo de política generalmente me va mejor que cuando lo hago sobre otros temas. Me siento menos aprehensiva de publicar cosas y a pesar de estar discutiendo sobre temas que mueven mis entrañas, no me siento tan expuesta como cuando escribo sobre los “5 hábitos” o sobre el sentimiento de estar perdida en el mundo.

Lo bueno es que en los próximos seis meses habrá muchos temas políticos para comentar. Las elecciones son una época muy divertida porque empiezan a circular chismes políticos—algunos ciertos, otros no tanto—y el ambiente se pone tenso.

Aparte de los chismes electorales típicos—todas las mujeres en el poder son promiscuas y los hombres homosexuales—que por lo demás me parecen tontos y por lo general son viles mentiras, las intrigas, las alianzas y la ansiedad electoral que comienza a gestarse en los círculos políticos me parecen absolutamente fascinantes.

Por ejemplo, hay una tendencia a poner mujeres como cabezas de listas de senado. El partido conservador estaba tratando de seducir a una importante líder gremial, la U convenció a Gina Parody para que encabezara su lista aunque le esta coqueteando también a otras mujeres bien importantes (les contaré el martes) y los liberales hicieron la movida estratégica del año nombrando a Cecilia López para este menester.

Por otra, los partidos cuyos seguidores somos los que supuestamente pertenecemos a los “votantes de opinión” han tomado decisiones bastante interesantes para las cabezas de sus listas: aparte del Polo Democrático Alternativo que todavía no ha definido su candidato debido a las profundas diferencias entre los “chavistas” y los “lulistas”, el Partido Visionario puso al legendario Salomón Kalmanovitz como cabeza de lista al senado. Personalmente, me encanta Kalmanovitz y al menos de que suceda algo extraordinario, tendrá mi voto. Y como dice mi abuela, si Mockus logra hacer magia para que Kalmanovitz hable, se lleva mi voto también.

Esta es la primera reflexión de muchas. Es poco seria, pero es viernes por la tarde y es solo un comienzo…

lunes, enero 30, 2006

5 hábitos

Lewin me pasó la pelota y ahora tengo que escribir sobre mis 5 hábitos más particulares.

1. Me invento palabras...la mayoría son traducciones directas del inglés y el francés como "inconspicuo" o "procastinador". Esto es para decir que soy terriblemente "procastinadora". Sobreviví a la universidad y al posgrado con bastante decoro trabajando sobre todo las mañanas antes de entregar los trabajos, porque esa es otra, no me gusta trasnochar mucho y prefiero despertarme ridiculamente temprano si tengo algo que no he terminado.
2. Soy de las personas más videosas que conozco. Me armo unas películas tan complejas sobre las cosas que cuando al fin pasan siempre son mucho menos graves, menos espectaculare, menos difíciles de lo que había pensado inicialmente. Otro mal derivado de este hábito es que me ilusiono con todo y tiendo a construir castillos en el aire a partir de cualquier cosita que pueda disparar mi imaginación.
3. Soy lloretas y dramática. Aunque no me considero una persona histriónica.
4. Pongo el despertador a las 5:30 para poder poner snooze 20 mil veces. Aunque me encantan las mañanas y, cuando la logro, me encanta poder tomarme un café tipo propaganda viendo el amanecer.
5. Me encanta echarle mermelada de naranja a todo...al queso campesino, al sánduche de jamón y hasta la pizza. Aunque por lo general no me gustan las mezclas y odio los cocteles: el ron me gusta solo y me encantan los martinis.

No sé a quien pasarle la pelota. Todos los blogs que miro ya hicieron este juego. La única es la hermosa Irina en cuandomehablo.blogspot.com. Irina...te tocó.

martes, enero 24, 2006

Fighters and lovers?

Esta es una carta que le envié al director de la organización Fighters and Lovers que está vendiendo camisetas con logos que apoyan las FARC y cuyas ganancias están dirigidas a financiar una emisora del este grupo armado al margen de la ley.

Dear Bobby,

I don’t know anything about you except for what I read from your homepage. I’m sure you’re very idealistic and like fighting for causes you feel are right. I’m also sure that if one is not completely informed about Colombia’s particular situation, it is very easy to be seduced by the guerrilla’s and paramilitary’s discourse as they both surprisingly claim the same things. Both of the supposedly want more equality, want to stop corruption, and build a better world. But the question is…don’t we all? The problem is that these two groups have fought for these alleged ideals in ways that are simply not correct. They have murdered hundreds of thousands of innocent people, kidnapped many more and violated every known human right. It is important for you to know that the Colombian guerrilla is not what it claims to be, and supporting them in any way is not right and is definitely not the way to promote an eventual peaceful ending for the terrible war that has battered Colombia for the past 40 years. It is simply not “cool” to buy, sell or wear T-Shirts that support one of the illegal groups that have bled this country for years.

I invite you to visit both the Autodefensas Unidas de Colombia’s and the FARC’s web pages in order to see that they are not very different, they both claim the same fake ideals and insist on terrorism as the best way to defend them. Additionally, you should check the Colombian press and even the leftist parties’ web pages (who defend socialist ideas in peaceful ways) so that you can see the damage the guerrilla has made to our country. You will probably think twice about supporting the FARC in any way.

I hope this note will make you reconsider the logos in your T-shirts and the associations you support, hopefully, your next collection will promote peace in Colombia and its profits will be destined to an organization that helps the victims of the armed conflict rather than to one that victimizes the Colombian people.

Cristina, another outraged Colombian

domingo, enero 22, 2006

La estética de los noventas

Me volví a ver El Quinto Elemento sábado porque la estaban pasando por HBO. No me divirtió locamente pero me hizo pensar sobre la estética de los años noventas. Cuando vi esta película por primera vez en el 97 cuando salió, me pareció lo más marivollasamente estéticamente correcto que había visto en mucho tiempo. Divino el pelo rojo de la chica, divina la ropa futurista diseñada por Jean Paul Gaultier, divino Bruce Willis.
Ayer me pareció una película excesiva con un montaje totalmente forzado. Me chocó la fotografía, los disfraces, el pelo zanahoria, la camiseta anaranjada apretada de Willis y la estrella de radio. La diva me pareció como de casa de narco.
Como cambian las cosas...

martes, enero 17, 2006

Psicopatodesambientación

No hay nada peor que ese sentimiento de desasosiego profundo que lo ataca a uno sobre todo los domingos por la noche cuando uno no ha terminado la tarea y los lunes por la mañana cuando hay que afrontar la realidad de que a pesar de la angustia de la noche anterior, nunca la terminó. O cuando uno sabe que hizo algo mal, pero no sabe qué exactamente. Y peor, la sensación de que uno no tiene ni idea qué diablos está haciendo, ni qué quiere, ni para dónde va.

Este conglomerado de sentimientos siempre se ha llamado psicopatodesambientación en mi casa. En mi familia es normal oír la siguiente conversación: Pregunta: “Tiene cara de estar psicopatodesambientada/o ¿ah?.” Respuesta: “Uy sí, que mamera” o simplemente “Bah” o “Hm” o “Aja.” Siempre creí que era una palabra real que había acuñado algún psiquiatra famoso que algún día iba a tener que leer porque el tipo era el único genio que había logrado descifrar los estados de ánimo de las personas medianamente normales que no somos ni depresivas, ni maniacas, ni patológicamente ansiosas, ni obsesivas compulsivas, ni histriónicas, sino un poquito de todo. Preguntando por ahí descubrí que la autora de esta palabra tan maravillosamente comprensiva fue la ex esposa de mi tío de la que no me acuerdo muy bien y no Lacan, o algún otro psicoanalista ilegible.

El viernes estuve con unas amigas del colegio y llegamos a la conclusión de que nos habían engañado durante mucho tiempo. Toda la vida nos habían dicho que éramos las más inteligentes, las más pilas, las más creativas, las más echadas pa’lante y que todo lo podíamos y llegamos al mundo “real” a darnos cuenta que lo que éramos en realidad era una manada de niñas consentidas que nos habíamos salido con las nuestras durante mucho tiempo y que se había acabado el reinado. Esto evidentemente genera una psicopatedesambientacón profunda que viene acompañada, por supuesto, de desasosiego, algo de tristeza, malparidez cósmica (otro término familiar que explicaré después) y la sensación de estar absolutamente perdido.

Por el momento, puedo decir que estoy pasando por la peor crisis de psicopatodesamientación de mi vida, peor que a los trece cuando el niño lindo del colegio play no me sacó a bailar...

miércoles, enero 11, 2006

La adicción al trabajo como virtud

Uno de los peores males que trajo consigo el gobierno Uribe fue exacerbar el video sobre el trabajo.

Además de la influencia del logo de "trabajar, trabajar y trabajar", no he logrado entender muy bien cual es el origen último de esta obsesión. Puede ser de la paisocracia que controla al país y de esa tendencia antioqueña al trabajo como solución a todos los males. No sé si viene de algún delirio tercermundista que explicaría también por qué uno en cualquier buena universidad del país se trabaja diez veces más que en cualquier universidad de los Estados Unidos incluyendo las ivies y las más reconocidas, y sale a ganarse una décima parte de lo que se ganaría un colega gringo y por qué a pesar de que aquí se trabaja por ley 48 horas a la semana (y más si uno es "empleado de confianza") tenemos una economía que crece porque la economía mundial la está arrastrando y no porque las condiciones del país hayan cambiado realmente. Podría ser también consecuencia de una terrible competencia para conseguir los pocos y malos puestos que ofrece este país, lo que también llevó a que las personas digan en las entrevistas de trabajo que su mayor defecto es ser “demasiado perfeccionista” (juran...).

Sin embargo, si uno no dedica el 100% de su tiempo a sus compromisos laborales, uno no es una persona comprometida; si uno no se queja de la cantidad de trabajo que tiene cada vez que habla con sus amigos, familiares, colegias y con cualquier conocido, no tiene nada realmente digno que decir; si uno no se queda en la oficina hasta ya se puso el sol todos los días, no es realmente productivo.

Mi amigo JEL—que es un tipo realmente fresco y que se toma la vida con calma, a pesar de ser el super duro de cualquier cosa que haga—dice que él no siente que esta tendencia se haya exacerbado realmente, pero yo lo veo y la sufro todos los días. Para el, el rollo de la adicción al trabajo viene asociada íntimamente a la obsesión por el poder y como bien lo dijo, “yo no tengo poder ni lo tendré.” Yo creo que de todas las explicaciones, esta es la más cuerda. La gente se obsesiona con el trabajo y se obsesiona con que los demás sepan todo lo que trabaja porque le gusta el poder. A mi personalmente, el poder siempre me ha dado miedo; me parece un monstruo enorme y verde que lo tienta a uno a hacer cosas que van en contravía de sus principios simplemente porque puede y porque quiere poder más. El poder siempre ha sido el mejor amigo de la vanidad y como lo dijo Al Pacino haciendo de diablo: "Vanity, definitely my favorite sin".

Realmente, lo que más me preocupa, es que esta obsesión por la adicción al trabajo va en contravía de la reflexión y el análisis y de otras cosas fundamentales de los seres humanos. Pensar no es considerado trabajar, lo que importa es ser “ejecutivo” y hacer las cosas sin necesariamente visualizarlas, estudiarlas y digerirlas como toca. Hasta dormir se volvió algo desdeñable (por ahí dicen que Uribe con un par de horas de sueño cada noche y unas sesiones de yoga queda listo para el otro día.)

Puede que esta nueva angustia sea simplemente fruto de un síndrome posvocaciones; aunque solo me tome una semanita del trabajo así que no tuve el tiempo de ocio necesario para cuestionar absolutamente todo y mandar todo al carajo. Por el momento, trato de convencerme de que lo necesario es “mantener una actitud positiva” (premisa totalmente videosa-esotérica para mí pero que por el momento funciona y suena algo convincente) y de que “tengo que dar lo mejor de mí” así esto implique sacrificios que detesto y me recuerde a mi profesora de español de quino y que me lleve a quejarme más de lo que me gustaría de lo mucho que tengo que trabajar.

La adicción al trabajo no es una virtud, señor Uribe, ni trabajar como locos literalmente necesariamente va a sacar a Colombia de todos sus problemas. No me malentiendan...al menos de que uno tenga una fiducia y vocación de jetset, hay que trabajar. Sin embargo, hay que trabajar sin video y sin discursos, teniendo claro que el trabajo es solo trabajo y que a pesar de lo que sugiere Uribe con su ejemplo, dormir no es tan lobo, es bueno salir a ver la luz del día y sobre todo, no hay que explicarle a todo el mundo "todo lo que uno trabaja, trabaja y trabaja".

Que sea un buen propósito para el año nuevo...a trabajar, pero sin videos.

martes, diciembre 13, 2005

Escenarios preocupantes

Siguiendo con mi habitual paranoia política y dejando de lado los temas más controversiales como las críticas a la socialité newyorkina, les suelto los siguientes datos:
  • Según las últimas cifras de Gallup, el presidente Alejandro Toledo de Perú tiene un índice de popularidad del 13%. Lo sorprendente, es que es la cifra más alta a la que llegó en todo el 2005.
  • En Ecuador no tienen Fiscal ni Corte Suprema de Justicia desde hace más de un año, cuando tumbaron al presidente legitimamente elegido a punta de cacerolazos y subió al poder el vicepresidente Palacio cuyo gabinete entero, además, renunció el pasado miércoles.
  • En Venezuela, la cifra de abstención en las elecciones parlamentarias de principios de este mes oscilan entre el 82 y el 75% según la fuente que se consulte. El 100% de la Asamblea Nacional elegida es oficialista.
  • ¿Preocupante, ah?

Tengo un amigo medio mamerto que ruega porque no le quiten a Moreno de Caro del congreso. Él es más gocetas que mamerto y dice que sin el moreno y sin otros personajes por el estilo, la política colombiana dejaría de ser el circo que es y se volvería aburridísima. Mi amigo también dice que la junta del Banco de la República dejó de ser la misma desde que se dejó de fumar marihuana en las reuniones. Él diría que estos escenarios no son preocupantes sino divertidos.

¡¡¡Por un 2006 con mucho circo!!!

jueves, diciembre 08, 2005

Apathy and Conceit

Hay gente que simplemente es demasiado amargada. El sentido crítico es importante pero a veces el exceso de cinismo puede llegar a ser bastante estúpido.
Vean esto: http://apathyconceit.blogspot.com/

Andrew, el dueño del blog--apático y engreido, como lo sugiere el título--raja de la alta sociedad newyorkina, de hollywood y de todo en general.

Tiene buenos apuntes, como post el día de acción de gracias con una foto de una niñita indígena con ojos tristísimos y un letrero que dice "hombra blanco, gracias por la viruela" y otro de hace de un par de semanas en el que le desea a sus lectores "Feliz día del SIDA".

Pero por lo general es pasado y un poco envidioso. El tipo no deja títere con cabeza al hablar del socialité de Manhattan, pero eso sí, sabe quien es todo el mundo y donde se reunen, y su sueño secreto es que lo dejen entrar a Bungalow 8 sin tener que rogar en la entrada para poderse tomar una cerveza de veinte dólares (¿será que allá venden cerveza?)

En todo caso, la pregunta que queda es: ¿desde cuando es chévere ser un cretinazo?

martes, diciembre 06, 2005

Un minuto de silencio

Se murió Débora Arango. Una pintora buena, irreverente, crítica y verdaderamente innovadora. Fue uribista en los últimos años de su vida, pero porque tenía casi cien años y la demencia senil le había nublado su excelente criterio.

Pintó desnudos fantásticos y super sensuales y a doña Bertha como una gallina. Personalmente, me encantan las monjas y el cardenal (rojito y en una jaula, por supuesto) y la república, con unos buitres diabólicos con banda presidencial comiéndose a un pobre señor.

Que cinismo tan terrible y tan maravillosamente señorero.

martes, noviembre 29, 2005

¿Reuniones presidenciales amigables?

Esta fue la respuesta de una importante política colombiana ante la inquietud generada por las compras militares de Venezuela.
Se puede ver en www.thedialogue.org en la edición del Latin America Advisor del Interamerican Dialogue que saldrá mañana:

La pregunta:
Spain and Venezuela on Monday signed a deal under which Venezuela would buy from Spain $1.56 billion worth of military equipment--eight patrol boats and 12 transport aircraft--despite US objections. What is the significance of the arms deal? Are US concerns that the sale could be a "destabilizing factor" in Latin America justified?

La respuesta:
"Hugo Chavez believes that the military support Colombia has received from the US through the Plan Colombia has distorted the delicate regional military balance, alteration which justifies his recent military acquisitions. These acquisitions include not only the 8 patrol boats and the 12 transport aircrafts purchased from Spain, but also 100,000 AK 103 standard and AK 104 compact rifles—rifles that, coincidentally, happen to use the same ammunition as the FARC—, 40 Russian military helicopters, and 12 Super Tucan airplanes from Brazil, among others. However, the truth is that the money from Plan Colombia, regardless of what many believe, cannot be destined to buy military equipment and can only be used on foot operations against drug traffic and on counterinsurgency.
Experts say that Chavez’s attitude is very aggressive and could lead to a regional arms race featuring Venezuela and Colombia, but the truth is Colombia is absolutely overwhelmed by its internal problems and does not have the resources to respond to Chavez’s purchases should there be a bellicose attitude on his part. However, Chavez’s and Uribe’s recent encounters have been very friendly, and this scenario is very unlikely.
Nonetheless, both governments should work in the development of measures in order to strengthen mutual trust, such as the participation of a third party in order to control the final destination of the new military equipment and of the ammunition designed for the AK rifles to avoid that these end up in the wrong hands outside of the institutional public forces. Additionally, it would be very valuable if both presidents publicly state that the development of an arms race between Colombia and Venezuela is not possible, since there is nothing more inconvenient than an armed conflict between these two countries."

miércoles, noviembre 23, 2005

Paranoia self destroyal

Mi mamá cada vez que está medio chistosa y alguno de sus hijos está en medio de una cantaleta tremenda sobre como a. el profesor se la tiene montada, b. el jefe se la tiene montada, c. cree que el novio/a le está poniendo los cachos o d. cualquier situación que genere preocupación o angustia sin fundamentos, dice medio cantando y toteada de la risa: "paranoia self destroyal". No he logrado saber muy bien si la frase viene de una balada pop de los ochenta, o de alguna canción de un pasado rockero oscuro de mi mamá que dudo que haya existido. En todo caso, es una frase chistosa, tipicamente mi mamá, que además resulta muy cierta.

Los últimos quince días estuve haciendo una investigación pequeña pero profunda sobre las tenciones entre Venezuela y Colombia en aras de definir medidas de confianza mutua para que por cuenta de los egos de dos egomaniacos, Hugo y Álvaro, no terminemos en una guerra tremenda. No estoy revelando secretos de estado porque toda esta información se puede encontrar en www.siris.com, entidad ante la que todos los gobiernos deben declarar sus compras militares y además, todos estos datos y más fueron publicadas en un foro el viernes pasado.

En todo caso, me enteré que Hugo compró el año pasado 100,000 fusiles AK 103 y 104 rusos (me sé de memoria la referencia y soy de las que digo que los carros son rojos o negros y grandes o chiquitos porque la noticia me impactó muchísimo) para su ejército de 35,000 personas. Lo grave de esto, es que estos fusiles son absolutamente obsoletos y nadie los quiere comprar por que ya no se usan: Chávez le hizo un inmenso favor a los rusos y una pésima compra para los venezolanos. Así mismo, estos fusiles utilizan unas balas que no "impactan" como las que aprueba el derecho internacional humanitario, sino que "explotan" y de hecho, están prohibidas por muchos tratados. Lo peor sin embargo, es que son exactamente los mismos fusiles que usan las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.

La principal ventaja que tiene el ejército colombiano sobre la guerrilla es que ésta última tiene una escasez de municiones. Ahora Chávez podrá producir balas legalmente para 100,000 fusiles, de los cuales solo utiliza 35,000 (al menos de que agrande el ejército en un mes o le asigne 2.85 fusiles a cada soldado). Así mismo, Chávez tiene un argumento tremendo para justificar sus recientes compras militares que incluyen muchos otros juguetes rusos, israelis y españoles: el Plan Colombia creo un desbalance militar a nivel regional, ya que Colombia ahora cuenta con el apoyo de Estados Unidos y por lo tanto, Venezuela tiene el derecho de armarse para volver a recuperar este precario balance.

Lo peor es que, conociendo la susceptibilidad del enorme ego que se esconde dentro de los huesitos y carnecita de nuestro presidente, y la desbordante creatividad de Chávez, hay razones de peso para preocuparse ¿o simplemente es una situación de paranoia self destroyal?

lunes, noviembre 21, 2005

La vida narrada

Últimamente me ha pasado algo que me tiene francamente preocupada porque me está desconectando totalmente de la realidad. No sé muy bien si se debe a mi obsesión de hace un año de leer memorias y autobiografías, o si tiene algo que ver con el blog, o si es una fijación narrativa--en lugar de una oral--o si simplemente, me estoy volviendo psicótica . En todo caso, estoy viviendo mi vida como una gran narración. Cuando me sucede algo que creo digno de ser compartido con alguien más empiezo a rodar la película de lo que me está sucediendo: pienso las cosas como si las fuera a escribir o si las estuviera escribiendo.

El viernes pasado fui con el hermano de A., de doce años, a un concierto de Hip Hop. R--el hermanito--llevaba recogiendo tapas de cocacola desde hacía meses porque quería ir a ver a Fergie cantar "shut up, just shut up" y como el pobre tiene la maldición de ser hijo de papás mayores--para que dimensionen las edades, A. tiene 30--, iba a terminar perdiendo las boletas porque nadie lo quería acompañar y no había chance de que fuera solo. Yo decidí acompañarlo en parte, porque entendía perfectamente lo que estaba sintiendo R., porque sabía el esfuerzo que había hecho para conseguir las 1000 tapas y porque en el fondo, quería ser la cuñada chévere que lo llevó a su primer concierto.

R. no habla mucho, pero fuimos con su amigo S. que no se calló durante todo el tiempo. Me enteré quien era el pervertido de 6B, el que más levantaba de 7A y que en el colegio a todo el mundo le gustaba la Crush de uva, por lo que había sido imposible conseguir las tapas de Cocacola Clásica.

Para ser honesta, me sentí terriblemente vieja y en lugar de sentirme como la cuñada chévere, me sentí como la cuñada que quería ser chévere, o peor, como la que se creía chévere. En ese momento tenía unas ganas grandísimas de escribir sobre todo lo que pasó porque en medio de todo, la situación me resultaba absurda y demasiado cómica. Así que todo lo que sucedió de ahí en adelante fue una gran narración. Incluso, tenía las frases perfectas para contar todo lo que pasó, lo que sentí y lo que hicimos y que se me olvidaron como mi primer pensamiento después de brincar como una loca y mostrarles a R y S que sabía chiflar durísimo, y contarles que cuando yo tenía 12 años, también bailaba SKA. Me acordé que mi primer concierto fue una experiencia inolvidable y que además ese día había cogido el pick de Cerati y lo había visto en primera fila y que ese día también hubiera querido escribir todo lo que pasaba.

Sin embargo, también tengo ganas de narrar las cosas cuando camino a la casa de mis papás a almorzar, o cuando cocino pasta, o cuando A. esta viendo un partido de futbol y yo quiero interesarme pero simplemente no puedo.

Creo que voy a tener que andar con una grabadora para que no se escapen todas las frases que se me ocurren. Además, creo que sería una forma perfecta de darme cuenta que los párrafos que construyo en las 10 cuadras que hay de Corficaldas a la Quebrada la Vieja (es decir de la oficina a donde mis papás) no valen la pena y que es mejor olvidarlos.

Lo que me aterra realmente es que terminé, en lugar de viviendo la vida, narrándola. ¿O narrar puede ser una forma de vivir?

miércoles, noviembre 16, 2005

Destino comercial trágico

Hace un par de meses, haciendo una investigación sobre el comercio de Colombia a México, me encontré con una cita absolutamente fantástica. Se me había olvidado que existía a pesar de que la tenía en un papelito pegada en mi escritorio. Hoy, a raíz de las tensiones entre México y Venezuela, la bocota de Chávez y el honor vaquero de Fox y de la incertidumbre del porvenir del G3, me acordé del papelito:

"Como el amor ideal, pero prohibido de sus telenovelas, el mercado mexicano se asoma como un destino comercial trágico"

No me acuerdo de donde la saqué, pero creo que fue de un informe de un alto funcionario del Banco Central de Chile. Que lujo un economista con sentido del humor.

domingo, noviembre 13, 2005

Historia de Cartagena

A. nació en Cartagena y en su casa en Bogotá, cuando no hay posta negra y arroz con coco, se sirve un ajiaco delicioso con un extraño sabor costeño: la máxima expresión de las tradiciones cartacachacas.

A mí me encanta Cartagena. En parte, porque pasé muchas vacaciones en una casa en bellísimo San Diego y vi el barrio transformarse de un lugar residencial y tranquilo (yo jugaba futbol en la calle Tumbamuertos, al pie de la plaza, con mis primos y todos los de la cuadra) al lugar play de la ciudad, desplazando a los niñitos que andaban enpandillados y a los estudiantes de la Escuela de Bellas Artes que formaban tremendas tertulias sentados en los andenes de la Plaza. Yo, en un ejercicio bastante infértil, todavía trato de buscarle el sabor bohemio, residencial y mágico que tenía el barrio y que me fascinaba cuando chiquita.

Por eso me encanta ir a Cartagena en octubre cuando no está pasando nada, los restaurantes elegantes se ven vacíos, las tiendas de las esquinas llenas y los taxistas se quejan porque no hay turistas. Me encantan los solfeos desafinados que salen de la Escuela de Bellas Artes que suenan a lo que debería sonar una universidad cubana en la que a pesar del sopor del medio día, la gente practica escalas rigurosamente en un clarinete destartalado con pajillas viejas.

Tengo que confesar sin embargo, que también me gusta ir a Cartagena en diciembre porque es otra ciudad y porque la gente camina elegantísima por la calle y va a tomarse "drinks" en una parte, a cenar a otro lugar, y la gente que toca se mezcla con la gente que toca. Yo, con toda la arrogancia del mundo, los miro pasar desde el balcón de la casa de Tumbamuertos y voy a las fiestas a las que me invitan en tono de experimento antropológico. Aunque a veces me divierto enormemente tomando "drinks" y cenando (ojo, vs. tomarse algo y comer) y me visto bonito para pasear a las seis de la tarde por la ciudad vieja.

En fin, el verdadero propósito de esta entrada es que me tiene enormemente preocupada çque no exista una historia social de Cartagena siglo XX bien hecha. Los colonialistas identificaron procesos sociales de enorme complejidad que se estaban llevando a cabo en este intrigante puerto, que involucraban a los esclavizados africanos y todos sus matices, a los portugueses-judíos-conversos, a los oficiales españoles y a los inmigrantes que necesariamente llegan a los puertos. Por otra parte, las personas que estudian la historia de Cartagena del siglo XIX han tratado de dilucidar que sucedió con este caldo de humanidad en los comienzos de la república con algo de éxito. El problema radica en que la historiografía social de Cartagena saltó de Alfonso Múnera al vacío, aterrizando temporalmente en el trabajo de Eduardo Posada Carbó sobre el Caribe, que es excelente pero es sobre todo económico.

Es fundamental estudiar la historia sociald y cultural de Cartagena del siglo XX porque creo que es la única forma de comprender la terrible situación de los barrrios marginales cartageneros que tienen poco que ver con mi San Diego mítico. Ahora, que estoy terminando mi tesis de maestría sobre los inmigrantes sirios y libaneses a Cartagena a principios de siglo, me voy a poner a recopilar documentos y a comenzar a pensar sobre la historia social de Cartagena para ver si me aventuro en este proyecto. Quiero ver que pasó con todos los procesos sociales que comenzaron con la conquista y sobre todo, quiero ver cuales son las posibilidades de la ciudad. Un proyecto ambicioso, pero necesario. Escribo este blog porque sé que me leen algunos colegas historiadores y quiero saber sus sugerencias y opiniones anónimas. Al fin y al cabo, si voy a ser cartacachaca por adopción, pues hay que hacerle honor a los orígenes.

sábado, noviembre 12, 2005

Delirios Femeninos 2: La guerra contra la perfección

Cuando anuncié que iba a escribir sobre esa capacidad de las mujeres de sobredimiensionar las cosas, un amigo, JP., dijo con gran sabiduría, "Cristina, eso se lo inventaron hace rato, se llama joder". A. saltó inmediatamente y dijo "Es que las mujeres SON (con el son más definitivo que he oído jamás) cantaletudas." Después siguió una larga conversación sobre la cantaleta e incluso alguién soltó un par de referencias literarias.

Por la noche, cuando se fue todo el mundo y A. se durmió, me puse a pensar sobre la comida, sobre lo que había pasado, sobre las conversaciones que tuvimos y sobre los delirios femeninos y me di cuenta de una cosa horrible. El peor delirio femenino es el afán de perfección. Mi suegro, J, que es un tipo sensacional, me dijo un día hablando sobre mi tesis "Belleza nocturna (y así me dice en verdad) es que lo perfecto es enemigo de lo bueno." Yo no le paré bolas porque estaba en medio de una cantaleta tremenda sobre la directora de tesis, lo vaga que había sido los últimos meses, como no tenía un minuto para hacer nada, etc, etc. Pero últimamente han sucedido cosas que me han hecho recordar el dicho de J. Las mujeres, además de joder, tenemos una capacidad enorme para "darnos palo". En otras palabras, tenemos un afán de perfección que no logro entender. Por tratar de "ser perfecta" se le olvida a uno que lo importante es ser feliz.

He visto muchas mujeres, incluyendome a mí, hacerse un daño enorme en el camino suicida a la perfección. Mujeres bellísimas, brillantes, exitosas y amorosas que duran 15 años más de matrimonio de lo que deberían porque por supuesto, divorciarse no está dentro del marco de lo perfecto. Mujeres inteligentes y generalmente sensatas que deliberadamente deciden dejar de comer para tratar de parecer algo que no son. Mujeres que hacen cosas que no quieren hacer porque están preocupadas por lo que dirán los demás. Mujeres que, por alejarse de los modelos anticuados impuestos por sus madres amas de casa, creen que llegar a las once de la noche a la casa de la oficina todos los días las hace admirables, o mujeres que efectivamente siguen los modelos impuestos por sus madres anticuadas. En general, mujeres que debido al afán de reconocimiento tan apremiante que sienten, hacen cosas que las alejan cada vez más de la felicidad en aras de la perfección.

Por eso, quiero declararle la guerra a la perfección. Como bien lo dijo J., lo perfecto es enemigo de lo bueno. Y como yo lo voy a decir de ahora en adelante, la perfección es enemiga de la felicidad. Hay que hacer las cosas bien, de eso no hay duda, y ante todo, como lo he dicho antes, hay que hacer lo que se nos de la gana, procurando no hacerle daño a los demás, por supuesto. Sobre todo, no hay que demostrarle nada a nadie.

Delirios Femeninos 1: La cantaleta y las ganas de joder

Hace poco durante una comida en mi casa anuncié que iba a escribir un blog sobre un delirio tipicamente femenino: la capacidad de convertir las nimiedades más pequeñas en enormes problemas, o en su defecto, en temas de gran importancia de los que hay que hablar todo el tiempo. Un caso típico, que pensé que nunca me iba a suceder, es el de las medias veladas. Las medias se rompen todo el tiempo. Se van, como dice las secretarias. Y efectivamente parece que se fueran como los fugitivos más habiles. Hay grandes enemigos de las medias veladas. El primero son los anillos, y como todAs recordamos de clase de química, el diamante es el mineral más fuerte y puede con todo. El segundo es por supuesto las cremalleras de las botas. Con simplemente cruzar la pierna ya se te "va" la media. El último es el velcro, que es el némesis de todas las cosas bonitas y como su naturaleza lo índica, se pega en todas partes, desde la cola de caballo, hasta el tapete (quedando lleno de motas y pelo) hasta las pañoletas de seda y por supuesto las medias veladas. Tengo una enorme teoría sobre las medias veladas. Incluye además alusiones a la objetivización de la mujer, los símbolos de poder, el capital simbólico y un enorme contenido financiero (aunque decidí que no voy a comprar más medias italianas hasta que me dupliquen el sueldo) entre otros temas. Es el ejemplo perfecto de como, sin quererlo y siendo la odiadora número uno de las mujeres histéricas, convertí un tema tontísimo en algo de lo que podría hablar horas. Hasta me parece poética la idea de que las medias se puedan "ir".

lunes, noviembre 07, 2005

Recuerdos apropiados

Siempre me ha dado un poco de vergüenza mi infancia asquerosamente burguesa. Fui absolutamente feliz y crecí en una familia hermosa, unida y amorosa y no sé muy bien porque tendría que censurar muchos de mis recuerdos y vivencias para adaptarme a mis alrededores, sobre todo, a mis compañeros de universidad y de trabajo. Pero la verdad es que muchos de mis recuerdos de niñez están íntimamente ligados al apartamento de mis abuelos en Nueva York, a la casona colonial en la sabana de Bogotá en la que pasé casi todos los fines de mi vida y están llenos de paseos a caballo, viajes de exploración a las fincas vecinas con mis primos y del maravilloso sentido del humor de mis abuelos y mis tíos.
Hace poco leí las memorias de uno de mis personajes favoritos del mundo, Edward Said. No voy a comentar todo sobre Fuera de lugar, que por lo demás, se lo recomiendo a todo el mundo, porque no viene al caso. Sin embargo, me sorprendió como cuenta su suculenta infancia que transcurrió entre El Cairo y el Líbano y como sus recuerdos están llenos de juegos de tennis, colegios privados bilingües y sobre todo, como su familia logró vivir una vida americano-palestina estando en Egipto en el exilio. También me hizo acordarme de las memorias de Nabokov, Speak Memory, llenas de sirvientes, clubes y aristocracia rusa. Nabokov era tan “pupi” que financió su vida en Estados Unidos dando clases de tennis, reavivando su rancio abolengo. Mi infancia tampoco fue así de exuberante, ni soy noble, ni tuve que vivir en el exilio, ni de ninguna manera me estoy comparando con estos dos superhéroes de las letras, pero sí me recordó que uno no tiene que tener un padre abusivo y violento, una madre histérica, una hermanita que se murió de tisis a los 7 años o haber tenido que comer sopa de papel periódico para que sus anécdotas sean interesantes.
Quería escribir este blog, en parte, para exorcizar esta tonta pena, y en parte, porque el sábado pasado tuve una conversación con mi hermano P. que tenía que compartir y había que contextualizarla. Estábamos sentados en el comedor de la finca de mi familia en la sabana. Yo estaba maldiciendo porque no he terminado mi tesis de maestría y tenía veinte libros abiertos, el computador prendido y cero inspiración, P. estaba tratando de lidiar con un programa sofisticadísimo para hacer modelos económicos, C. estaba tratando de entender cálculo An. (la novia de P.) haciendo planas y A. furioso porque todos estábamos trabajando. De repente, P. decidió poner música francesa y con su “enorme gracia” (mide 1,85 m, voz gruesa y manos de raqueta), se puso a cantar--y a bailar--“La vie en rose” con todo el entusiasmo del mundo. Lo que más me sorprendió es que se la supiera toda. Y en francés. Acto seguido se sentó y me preguntó con tono de hermano: “Cristina, se acuerda cuando estábamos en Nueva York que salimos a comer un helado ahí en la 52 con 3, donde quedaba el Haagen Dasz y pasó un tipo corriendo (en verdad dijo frolicking, porque es era la palabra adecuada y tengo que confesar a veces hablo en spanglish con mis hermanos) y brincó en frente de nosotros, haciendo una cabriola, ¿así se dice no?” P. siguió echando el cuento “lo más chistoso fue que nosotros nos quedamos quietos, con el cono en la mano mirándonos al borde de un ataque de risa y el man llegó a la esquina de la cuadra, se devolvió y nos dijo: “I’m sorry, but I’m just so very happy!” y siguió brincando de la felicidad hasta que se perdió entre la gente.”
Todos nos echamos a reír. Yo, para ser honesta, no me acuerdo de que eso hubiera sucedido jamás y estoy casi convencida de que fue un sueño de P. Efectivamente íbamos a comer helado a H.D. todo el tiempo cuando estábamos en NY, incluso en invierno, pero no creo que eso hubiera pasado, sobre todo, en esa manzana tan residencial y tan clase-media-alta-yuppi-y-mamá-con-niñito. Sin embargo, el cuento me pareció tan hermoso que lo adopté como uno de mis recuerdos. De hecho, les puedo afirmar que el tipo tenía puestos unos jeans “stoned washed” y una camiseta grande metida entre los pantalones (era 1990). Ese día además, estaba haciendo un sol hermoso y el helado que nos estábamos comiendo era de frambuesa.

jueves, noviembre 03, 2005

Estados fracasados

Hay un concepto con el que tengo que lidiar en mi trabajo que francamente me aterra y es el de estado fallido, o “failed state”. Además de su enorme trascendencia y al margen de su utilización en las reuniones de los y las plumas blancas de los organismos multilaterales, de las cumbres y los foros que están tan de moda en las últimas semanas, es un concepto supremamente triste. Es la idea de un Estado que se rajó, de un estado regañado. Que no logró cumplir con los objetivos de desarrollo y con los estándares impuestos por los Estados que son exitosos. Y lo peor, es que a pesar de que un estado sea declarado pública y globalmente como un fracaso, sigue siendo un estado con mandatarios, instituciones y organizaciones y sobre todo, con gente. Gente que además no va a dejar de sentir hambre, de enfermarse, de sentir tristeza, desolación y desasosiego. Pero también de gente que sigue soñando, cuyos corazones palpitan, y que no necesariamente fracasa porque así lo definió un grupo de “expertos” reunidos en Nueva York, porque realmente, les importa poco lo que tengan que decir (y viceversa, desafortunadamente).

La idea del “estado regañado” es una apreciación bastante ingenua a un problema supremamente grave, pero les cuento que llevo todo el día escribiendo sobre estados fallidos y estados al borde del fracaso y estoy muerta de la tristeza. Pobrecitos los estados fallidos.

Degradé

Desde mi oficina se ve el cielo bogotano en un aterrador degradé. Desde los cerros nor-orientales en el que en los días soleados se ve claramente el cielo azul con hermosas nubes blancas, hasta el sur-occidente, donde el cielo se ve del color del agua sucia, pesado, triste y cansado.