miércoles, agosto 19, 2009
Refrescante: el papá de los blogs
Según mi hermano P., que ha visto a Krugman en varias conferencias, es mucho mejor leerlo que oirlo. Yo no pude llegar a la conferencia que dio esta mañana en el Tequendama--a pesar de tener escarapela, invitación y ganas--así que no podría confirmar su afirmación, pero puedo asegurar que es uno de los mejores blogs que he leído (aquí lo tacharía como tacha él) y pondría al lado: el mejor. Al lado del de Gladwell.
Gente inteligente con sentido del humor. Refrescante.
lunes, agosto 17, 2009
De obviedades
Ahora, cuando la vara está puesta un poco más alta, y se espera que escriba cosas relativamente interesantes, no tengo nada que decir. Mi vida está copada minuto a minuto por una y otra obligación y no he tenido tiempo de respirar. Tengo contabilizado el tiempo que puedo perder. A duras penas he escrito un par de ideas en un libreta roja que cargo en la cartera. La libreta es más bonita que útil: roja, marca moleskine que me trajo A. de un viaje de trabajo.
Para seguir añadiendo a la lista de quejas, las iniciales-que pretendían mantener el anonimato de las personas sobre las que escribía tienen poco sentido. A. es A. y la nueva A., pues la nueva A. De ahí en adelante todos tienen nombre y apellido. Y hasta contexto. Horrible.
A., el primero, está viendo una de esas películas gringas en las que dicen fuck, fucking y todas las posibles conjugaciones de to fuck por lo menos diez veces por minuto. El protagonista es el novio de Juno, de Juno, pero eso no salva la peli de las obviedades. Todo indica que al final el nerd se come a la mona. La nueva A. se durmió hace poco después de haber estado absolutamente insoportable todo el día. Desde las seis de la mañana. Parece que son los dientes. Y yo, estoy tratando de trabajar—lunes festivo por la noche—porque estoy atrasadísima en todas las cosas que tengo que hacer. En medio de mi cansancio delirioso lo único que se me ocurre es que voy a terminar como una de esas mamás de película gringa en la que sale un psicólogo como Dr. Phil que parecen las reinas del suburbio pero toman vodka en vez de agua embotellada y se roban la ritalina de sus hijos.
Por ahora, voy a tomarme otro café a ver que pasa. Mañana será otro día, a la expectativa de que hoy acabe temprano.
jueves, julio 02, 2009
...y así se ve el mundo en Guainía según J, el jefe (3)
Pero allí estábamos tratando de apropiarnos de un mundo que nunca nos pertenecerá por mas competitividad que se le meta."
miércoles, julio 01, 2009
Así se ve el mundo en Guainía (2)
Hace unas semanas estuve en Puerto Inirida en tal vez la empresa más absurda que he emprendido en mi vida: la instalación de la Comisión Regional de Competitividad de Guainía, la última que faltaba para completar todos los departamentos. 32 monas en el álbum.
Le dedicamos mucho tiempo a planear una presentación que fuera relevante para la situación del departamento. Sabíamos que hablar de un documento Conpes de Competitividad, de sectores de clase mundial e incluso de formalización, no tenía ningún sentido. Decidimos hablar del desarrollo empresarial responsable, de la importancia de aprovechar las condiciones particulares del departamento, de proteger el ambiente y ofrecerles nuestro apoyo incondicional para elaborar planes de negocio atractivos para inversionistas. Con proyecciones, p y g y todo el cuento. Hasta estudios de mercado. La presentación, por supuesto, la hicimos en Power Point.
Como los vuelos a Puerto Inírida salen cada tres días, tuvimos que viajar el domingo a primera hora para poder ir a la instalación el martes. Además, le habíamos dedicado mucho tiempo a pensar en cómo participan los indígenas de esta historia y sentíamos que habíamos hecho un buen trabajo.
Sin embargo, en los días antes de la instalación, en los que tuvimos la oportunidad de navegar por los ríos de la estrella fluvial de Humboldt, visitar los caseríos ribereños, pasar la frontera con Venezuela, quedarnos en El Remanso con una comunidad puinave y conocer los cerros de Mavecure, nos fuimos dando cuenta de lo equivocada que era la ilusión de pertinencia de nuestra presentación.
Primer alerta: Llegamos a Puerto Indírida y nos estaba esperando una chalupa en el puerto sobre el río. El puerto, que fue el primer tropiezo con la realidad, tenía espacio para que atracaran dos embarcaciones. Las embarcaciones, que podían ser voladoras o chalupas, dependiendo del tamaño del motor, eran cascaron de lancha con un techo hechizo y dos motores. Las más bonitas, que usaban los indígenas (90% de la población, segunda alerta), eran de grandes troncos de ceiba talladas.
Nuestro guía, era el dueño del hotel, secretario de la próxima a instalarse Comisión, amigo del gobernador, visionario del turismo en el departamento y el ingeniero más prestante de Inírida. Todo a la vez (tercera alerta). Como era de esperarse era de Bogotá, blanco, y había llegado al Guainía un poco por descarte y un poco por seguir los pasos soñadores de sus padres que se habían instalada allí hace mucho tiempo. En la tienda de su hotel, vendían chocolates americanos, cervezas, gaseosas y revistas de actualidad (con dos meses de atraso, pero Cosmopolitan, Soho, Playboy y Maxim’s de todas formas). En la de enfrente, vendían frutas, hamburguesas y perros. Sin embargo, en la mayoría de las tiendas, a pesar de su vivacidad, se conseguían productos de tercera con etiquetas similares a las de los productos de marca. Yo compré shampoo de manzanilla Jennyjol & Jennyjol y rinse Suedal, hechos en Neiva.
Al final del primer día de nuestro espectacular viaje, que incluyó una parada en Venezuela a tomar cerveza Polar, la original pola, y un chapuzón en el río Atabapo antes de su desembocadura en el río Guaviare, llegamos a El Remanso, sobre el río Inírida. Mi jefe, J., que había trabajado a finales de los 80’s en un programa de saneamiento básico con las comunidades indígenas del Putumayo y Vaupés, tenía una idea romántica de lo que iba a ser nuestra noche con los puinaves. Él estaba soñando con una noche veinteañera en una maloka, condimentada con mambecito, el cigarrillo húmedo que todavía le quedaba en el fondo morral y con las historias del capitán (recuerdos bastante fuera de lugar para un graduado de MBA, ex consultor y experto en competitividad).
Cuando llegamos, la comunidad estaba preparándose para un encuentro evangélico en Puerto Inírida al que iban a asistir todos las comunidades indígenas del Inírida, del Guaviare y del Atabapo. Tenían conectada la planta eléctrica porque unas niñas estaban ensayando la canción, que parecía sacada del CD de la Tigresa del Oriente, que iban a presentar en el encuentro. Todo esto se hacía en la capilla, centro de reunión de la comunidad, que queda justo al lado de la sala de computadores. Doña Gloria, la señora que limpiaba la escuela, no nos quiso vender una piña a pesar de que le rogamos por horas. ¿De qué servían 15,000 pesos si se quedaban sin provisiones para el viaje al encuentro? (quinta alerta)
El segundo día fue absolutamente idílico. Sustuvimos conversaciones de pseudointelectuales blancos con ínfulas de exploradores durante la caminata a la punta del cerro y todo fue exactamente lo que nos estábamos esperando. Vi un par de orquídeas que no conocía, recogí semillas de un sietecueros blanco y de uno amarillo para mi amigo E. y nos bañamos otra vez en el río en una playita que no tenía nada que envidiarle a Aruba.
En el tercer día vivimos la sumatoria de las cinco alertas sentadas en un quiosco a las afueras de la gobernación. Llegamos con nuestra memoria USB a la reunión, con el portátil cargado, listos para preparar la presentación que haría J. Primera sorpresa, no había video beam. Comenzamos a hablar y segunda sorpresa, el único empresario presente era nuestro guía que estaba representando al sector turístico, a la construcción y al comercio, todo en uno. Tercera sorpresa, el Gobernador, un señor absolutamente adorado, estaba totalmente enredado con líos políticos, investigado hasta las orejas y con un apoyo limitado debido a la polarización partidista. Cuarta sorpresa, la reunión duró más de tres horas y las quejas de la comunidad sumaron una lista interminable de agrabios.
El resultado: nuestra presentación interactiva y aparentemente aterrizada a la realidad del departamento quedó guardada en algún archivo cibernético en los servidores del Estado, ya que era la prueba del trabajo que habíamos ido ir a hacer a esas lejanas tierras y, nuestro discurso, “Colombia será un país de ingresos medios altos en el 2032 gracias a la promoción de la competitividad” se hizo añicos ante la realidad de un olvidado departamento del sureste colombiano, donde según afirmó uno de los asistentes a la instalación, “no hay ni contrabando.”
Lo más sorprendente es que todo nos haya sorprendido.
Así se ve el mundo en Guainía (1)
miércoles, junio 17, 2009
La vida contabilizada
Una de mis amigas más cercanas, D, me acusó hace poco de ser una “overachiever” (no encontré ninguna traducción aceptable en español y por eso se fue en inglés). A pesar de que lo dijo con mucho cariño, y de que claramente no era una acusación sino un piropo extraño, no se dio cuenta de la angustia que me generó este comentario. Lo único que me provocó fue salir corriendo a otro país que quedara tan lejos que lo que yo había hecho en la vida y lo que había dejado de hacer no significara nada.
Contabilicé 1909 cosas relevantes en mi vida: 27 años, 172 centímetros de estatura, 1 amor, 4 años de matrimonio, 1 hija de 9 meses, 1 carrera, 1 maestría, 1 tesis guardada en un cajón con 136 páginas (incluyendo anexos), 1 artículo publicado en 1 libro del que salieron 800 ejemplares (que no leerá nadie), 5 kilos de peso que quisiera perder, 12 sueldos al año, 5 años de experiencia profesional, 15 matas de orquídeas en 1 balcón, 1 blog con 53 entradas y casi 4 años al aire, 20 árboles sembrados, 17 cicatrices que se ven, 5 libros en mi mesa de noche que no he terminado, 2 hermanos, 3 cuñados, 21 primos, 1 puerta roja, 13 pares de zapatos en el closet, más o menos 7 amigos del alma, unos 40 cercanos y 482 contactos en Facebook, sólo 45 en Asmallworld.
De ese total tengo que restar por supuesto el tiempo en que pienso en las cosas que no hice, 732 horas; en el que me arrepiento de las cosas que hice, 67 horas; los kilómetros que me faltan por recorrer 1,000,000; las luchas que tendré que dar, las canas que me faltan por salir, lo que no ha salido bien y las 10,999 cosas que no se me han ocurrido más las 10 billones que nunca se me ocurrirán, para un saldo evidentemente negativo.
La conclusión de este estúpido listado, que parece un poema de agenda—y de los malos—es que cada vida se mide desde su propia perspectiva. No significa nada. Probablemente, la acusación de D venía más de sus propias angustias que de la percepción real sobre mi vida. Lo único que tendría que decirle es que dentro de mis cuentas están las miles de veces en las que pensé que tal vez debí hacer las cosas de otra manera y el terror de estar perdiendo el tiempo en cosas que realmente no importan.
jueves, mayo 21, 2009
Encuentros cercanos de tercer tipo con la diversidad
- “La competitividad no es una moda, es un compromiso de todos.” (presentador del evento)
- “Esto hay que untarlo de sociedad civil.” (dirigente gremial)
- “Me excusarán por no estar vestido como andino.” (representante de un departamento del Caribe)
- “Voy a ser rapidita en mi presentación. Pero no creerán que para todo soy así.” (representante de un departamento de la Amazonía)
- “Eso no estaba en el programa.” (viceministro de la cartera encargada de organizar el evento)
- La diversidad no se puede “crear”. Si algo o alguien se ufana de su diversidad, es porque sufre del síndrome de "32 sabores, todos vainilla".
- Hay más diversidad dentro del país, que entre jóvenes con trasfondos similares de países antípodas. Hoy en día, la diversidad tiene un contenido de clase social enorme. Me atrevería a decir que muchas veces los asuntos de clase sobrepasan los raciales.
- Hay que tener cuidado con la sentencia de Deresiewicz: la capacidad de entender el mundo de una persona, bien sea un académico o un plomero, recae en su habilidad de hablar varios “idiomas” y manejar—o por lo menos reconocer—los diferentes tipos de códigos sociales.
- Finalmente, que tengo que conseguirme la biografía del Negro Robles escrita por Jacobo Pérez.
martes, marzo 24, 2009
Don Chaid Neme
sábado, septiembre 06, 2008
El abandono
El miércoles estuve todo el día pensando en cómo diseñar una estrategia de competitividad para el Chocó. La situación es terrible, no hay por donde empezar. La conclusión del final del día es que el Chocó, hay que cerrarlo.
jueves, noviembre 01, 2007
Efemérides
Iré contando por qué...
sábado, septiembre 08, 2007
Crisis del cuarto de vida, ¿diagnosticada?
To be continued...
lunes, agosto 13, 2007
Anonimato
Para los que no lo sabían, soy Cristina Vélez, una historiadora colombiana que en realidad tiene poco que contar.
martes, julio 24, 2007
Cosas que se aprenden todos los días
Con dos consultas en el diccionario se desmo(n)to un hito gigantesco de mi formación en colegio gringo.
martes, julio 03, 2007
Como una cabra
El Arcano de El Jerarca te contesta en qué momento te encuentras regalándote la energía que te ayudará a trabajar en el Maestro que hay en ti y te explica el sentido de tu mensaje divino. Es tu guardián de la verdad revelada, la unión del mundo formal con el del espíritu. En tu rincón preferido de silencio da rienda suelta a tu recogimiento, escribe, reflexiona y cuidate de dogmatismos o influencias externas que puedan ser negativas. Tu interés por las cosas más profundas de la vida como transformación personal, muerte y renacimiento se mantiene. A algunos les ha llegado de forma armoniosa y normal, para otros a través de experiencias personales o ajenas como pérdidas de seres queridos, esa necesidad de afrontar la muerte tiene una cualidad secreta y buena. No hay nada como afrontar la mortalidad, ver la fragilidad de la vida y buscar algo más profundo para hacernos pensar cuál es su finalidad."
Este es mi horóscopo del día de hoy.
No entiendo lo que dice, pero tampoco entiendo que está pasando con mi cabeza.
Toda la vida pensé que yo proyectaba una imagen de cordura. Hoy me confirmaron que estaba lejos de eso. Que tal como lo denota mi horóscopo, estoy loca como una cabra y todo el mundo lo nota. Sobre todo, en los días en los que la insensatez brota a borbotones por todos mis poros, hago llamadas que no debería digo cosas imprudentes y termino metiendo en mi telaraña de locura a personas que no tenían nada que ver, y volviendo a enredar a algunos que ya se habían zafado hace rato.
Esta mañana me desperté con la locura alborotada, tal vez por lo que estaba leyendo (El amor en los tiempos del cólera, que cliché), los sueños que he tenido y los cuentos que he tejido en mi cabeza.
Me puse una camisa de A. con la esperanza de llevármelo conmigo todo el día, hasta que descubrí, en el ascensor, que la camisa solo huele a jabón y que parezco una mesera despelucada. No soy mesera, pero tal vez si lo fuera, tendría más sentido esta historia.
viernes, junio 08, 2007
Entradas en el tintero...
Soy una cachaca de ambiente
Hace poco tuve una reunión bastante particular. B se casa con D y como B es de Barranquilla y el matrimonio es en Bogotá, la entrega de regalos se hizo en la casa de D. El papá y la familia paterna de D son una maravilla. El abuelito, uno de los hombres más tiernos y elegantes que he visto en mucho tiempo, con una dignidad maravillosa, de esas que solo dan 80 años de vivir plenamente, repetía emocionado que esta era una unión maravillosa porque eran dos familias conservadoras (me pregunto, son las últimas dos?).
Uno de los invitados, F, el novio de la hermana de B., es uno de esos tipos tan costeños, que le lucen los zapatos blancos. En la mitad de la fiesta, me preguntó si yo era cachaca-cachaca. Yo le contesté que en realidad mi abuelo paterno era de Medellín, mi abuela paterna belga y mis abuelos maternos de Cúcuta y Bucaramanga respectivamente. Él me miró con cara de condesendencia y me dijo, "Aja, entonces sí eres cachaca-cachaca, esa es una pura respuesta cachaca. " Al ver mi cara de preocupación, sonrío y me dijo que no me preocupara que yo era lo que él llamaba una cachaca de ambiente.
Creo que me estaba echando un piropo.
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Economía poética
Hace mucho tiempo publiqué una entrada citando a un economista chileno que se refería al mercado mexicano como un "destino comercial trágico".
Desde ese entonces, no había encontrado frases bonitas en papers económicos hasta esta mañana cuando leí esta frase en un informe sobre competitividad. El uso de tanto .... y tanto... como sea necesario, me pareció precioso, como la misma vida:
“Las experiencias indican que esas fronteras no son nítidas, son variables, y en muchos casos se resuelven más en sus intersecciones: tanto mercado y tanto Estado como sea necesario dependiendo de las etapas de desarrollo de sus territorios.”
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Además de estos dos texticos y de otros cuantos impublicables por impúdicos y porque desafortudamente este blog no es tan anónimo, tengo algunos títulos:
El brazo armado del divino rostro
El personaje del año y una lección de vida
Palabras que en verdad son castizas (y de este les puedo ir adelantando las siguientes: verbos: chantar, hartar, trajinar; sustantivos: grajo, bochinche, juerga, farra, parranda; adjetivos: achicopalado, cutre)
Por qué estoy obsesionada con leer memorias
La guisa play (está en el tintero por considerarlo una verdadera vergajada--otra palabra que en verdad es castiza--)
Sólo espero que a alguien le interese esta entrada tan tonta que terminé recopilando por el hecho de colgar "algo".
viernes, mayo 04, 2007
Encuentre las diez diferencias...

jueves, abril 19, 2007
Un chisme...
Si uno es además una niña bien burguesita, añadiría a esa lista a los del club, a los que juegan polo, a los que estaban en su clase de piano, a las niñas que conoció cuando vivió en Paris y a todas las personas que terminan siendo aliados naturales por afinidad social.
Hoy viví en vivo y en directo el poder del “networking” y fue tan basto que incluso valdría la pena hacer una gráfica interactiva como lo haría una de las revistas mencionas al principio de este blog pero yo no soy tan play como para tener un programa que me permita hacerlo bien y por lo tanto, tienen que imaginárselo.
Lo que sucedió fue lo siguiente: M.—amiga mía de toda la vida, desde estimulación temprana—me escribió por el MSN preguntándome si era cierto que C.—amiga de M y mía que cae dentro de la categoría “aliada por afinidad social” y “amiga de cuando viví en París” se iba a casar. Yo no tenía ni idea y salí corriendo a preguntarle a J.—amigo del Kinder de M y mío que también cae dentro de la categoría de aliado natural y además es ahora mi compañero de trabajo, quien por supuesto, también conocía a C. (creo que por “club” y “aliado natural”). J. le preguntó. a C2 por el Skype por el chisme y C2 le dijo que no sabía nada y que iba a preguntar. C2 es prima segunda de J, amiga mía del colegio y aliada natural de todos los mencionados con anterioridad y que se mencionarán a continuación.
Mientras tanto D. me llamó por teléfono a preguntarme si íbamos a almorzar y yo, por supuesto, antes de decirle que sí y de invitar a J. para que también fuera, le pregunté si el cuento de C. era cierto. D. hizo sus propias averiguaciones. Para ponerla en contexto, D. es amiga de M., J. y mía desde Kinder, aliada natural de C. y conoce a C2 y aunque no estoy segura, creo que son amigas también. Así misimo, al mismo tiempo que todo esto sucedía, M., J., C2, D y yo le escribíamos a C por el MSN para que nos confirmará el cuento. A todos nos llegó el siguiente mensaje:
C says:
quien le dijo esooooooooooo????????????/
C says:
NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO
C says:
quien le dijooo?????
La culpable terminó siendo C3. una amiga de C, M y conocida mía de cuando vivimos en París, quien asumió que como C se fue a Mayami enamorada detrás de un tipo, se iba a casar.
En fin. Las redes son supremamente poderosas, de eso no hay duda. Sin embargo, no sé que tan útiles será que uno se entera de un chisme y a los 5 minutos, cuando se entera de que es falso, ya haya logrado difundirlo entre 8 personas. Y eso, (para los que me conocen en la vida real) que ni el Pine ni Mac fueron uno de los eslabones.
Por el momento, consideraré esta situación como un ejemplo del poder y de la inutilidad de la red alrededor mío.
jueves, abril 12, 2007
Bailarina independiente
Por ejemplo, descubrí que el merengue—facilito y tipo licuadora en las fiestas de conjunto cerrado que me tocaron cuando chiquita—es lo más difícil de bailar. Incluso, descubrí que bailo mejor salsa que merengue y eso que bailar salsa en las minitecas a las que fui de adolescente era cosa de guapos y caleños. Y ni hablemos de un currulao, una cumbia y peor, de un mapalé. La familia de A. se muere de la risa cuando bailo, por lo que he decidido mejor posar de elegante, un pasito al lado, un pasito al otro lado, muy discreta, muy transparente, nunca pasar a la mitad del círculo y no bailar sino con A. a quien después de siete años de andar juntos ya le llevo más o menos el ritmo.
Sin embargo, hace un par de días me reconcilié con mi torpeza en la pista. En una comida estaban hablando de un político liberal y de su esposa y dijeron que ellos siempre eran los independientes de la fiesta. Por un momento pensé que se referían a su posición política ya que es un tipo liberal medio de derecha (su nombre comienza por R, su apellido por P, adivinen quien es) pero después descubrí que hablaban de su incapacidad de seguir el ritmo.
Decidí, después de oir eso, que yo no soy una mala bailarina, soy una bailarina independiente (y también soy liberal semi de derecha). Además, ¿Quién dijo que uno tenía que siempre seguir el ritmo del mismo tambor?
“March to the beat of your own drummer” me decían los profesores gringos en el colegio. Y yo les contesto: “And so I did.”
martes, febrero 27, 2007
Cristina Veleta
En los últimos tres años he cambiado de trabajo cuatro veces sin solución de continuidad. Pasé de maestra de colegio y estudiante de maestría, al tiempo, a hacer de asistonta durante año y medio de una política, a relacionista pública por tres meses, a contratista del DNP desde hace quince días. Tan veleta que cuando renuncié al trabajo de asistonta le juré a mi jefe que lo hacía porque lo mío era el mundo académico y que odiaba la política, para saltar al sector privado lejos de la academia y volver a saltar al DNP cerquita de la política.
Las decisiones que he tomado en el plano profesional siempre han sido ridículamente amplias. Estudié historia, después de haber pasado una semana por la facultad de economía porque “lo que hay que aprender en la universidad es a pensar, no a hacer un oficio. Un oficio se aprende en cualquier momento”. Y tengo que confesar que durante la universidad alcancé a tener un cupo en la facultad de medicina del Rosario y pensé mucho en cambiarme a varias carreras desde derecho hasta ingeniería. Finalmente, terminé historia con honores, que no queden dudas, pero sin tener la más remota idea de qué hacer de ahí en adelante.
Me he casado con muy pocas cosas en la vida. De hecho, creo solo me he casado con mi esposo y con el color 9-10 de L’Oreal para mi pelo.
Tengo que confesar abiertamente que no tengo ni idea que quiero hacer con mi vida. Aunque he aprendido a lidiar con ella, no se me ha quitado la sensación de domingo por la noche de estar perdida en el mundo desde que tenía trece años.
Nunca pasé por una etapa punk o una etapa gomela y de alguna forma extraña, a pesar de mi total incertidumbre, siempre he seguido siendo bastante parecida a lo que era y estoy segura de que lo seguiré haciendo a pesar de que no tenga ni idea cómo o dónde. Tal vez, la explicación es que lo verdaderamente fundamental nunca cambia, que lo esencial existe, a pesar de todo lo que uno pueda hacer. Sin embargo, aunque sigo teniendo dudas sobre si existe lo esencial o si es una gran mentira como cuando fui maestra, pseudo política, relacionista pública, o proyecto de historiadora; la veleta, por definición, gira alrededor de un eje vertical impulsada por el viento y de alguna manera sirve para señalar direcciones.
Tengo esperanzas, creo, mientras siga con la capacidad de saber cual es la dirección del viento y ajustarme a él, sin perder la cordura y volarme detrás.
domingo, noviembre 26, 2006
Bienvenida a casa
Mirando en retrospectiva, siento que me volví una persona insoportable repitiendo actitudes que siempre he criticado. Tenía cero tolerancia a las conversaciones que me parecían ligeras, me aburría si no se estaba hablando de algo en lo que no tuviera protagonismo y todo lo volteaba a temas demasiado densos que creía que eran los importantes.
Volví al mundo real y humano en el que uno tiene que oír lo que tiene que decir el pariente desesperado, la amiga enproblemada y en el que uno no tiene excusas baratas para no ir a los cumpleaños de los primos. Al mundo en el que uno tiene que ocuparse de su casa, hacer mercado y tender bien la cama para que quede estiradita. En el que uno se tiene que preocupar por el hijo de la señora que lava la ropa que estaba en el hospital. Regrese al mundo en el que la gente soluciona problemas reales todos los días y todavía tiene sentido de la proporción.
Yo solo tengo tres cosas claras en la vida, bastante pocas para que se me hayan olvidado mientras trabajé en la política. Como nos recomienda el tarot a los capricornianos esta semana, decidí escribirlas en papelitos y pegarlos en todas partes para siempre tenga presente que tengo la obligación de ser feliz (esta es la primera cosa clara y el fundamento de las demás), que tengo que ser una persona buena y que lo más importante es mi familia.
Ahora leo los periódicos y veo las noticias como una espectadora más. No porque no tenga compromiso sino porque sé todo es mentira y porque mi reencuentro con la vida real va acompañado por un desencanto total por el mundo mentiroso de la política. He dejado de confiar y hay muchas personas que admiraba que hoy en día me parecen despreciables. Me dan susto las mujeres como Segolene Royale demasiado flacas y angulosas que tienden a tener los corazones secos de tanto comer lechuga y de quejarse de su soledad. Me dan susto los políticos paracos y los guerrilleros y los que hacen show a costa del escándalo en lugar de trabajar realmente por solucionarlo. Me da susto la gente que no trabaja y la gente que lo hace como si fuera un locomotora sin frenos sin sentarse a pensar un minuto, llevándonos rumbo a un abismo del cual no vamos a poder escaparnos. Me da susto porque siento que nos están escondiendo demasiadas cosas y por eso no podemos medir realmente lo que está sucediendo.
Guardadas las proporciones, me siento como un veterano de guerra de esos que ya no cree en nada sino en lo totalmente mundano y que revive sus recuerdos en silencio sin decir una palabra, como si la guerra le hubiera dado la sabiduría para saber que ahí no quería volver y que tenía que proteger a los suyos de eso.
En un mes he podido darle vuelta a muchas cosas que andaban patas arriba en mi vida, pero en dos años alcancé a destruir muchas otras que tomarán más tiempo en repararse. Los papelitos de color neón que pegué en todos los rincones de mi vida son el recuerdo constante de que todavía tengo que remendar muchas grietas.

